![]() |
![]() |
| Audicioisalut |
|
PPAC |
|
REEDUCACIÓN AUDITIVA |
|
CENTRO DE INTERVENCIÓN INTEGRAL |
|
ÁREAS MÉDICAS |
| CONÓCENOS |
|
NUESTRA HISTORIA |
|
AUDICIOISALUT |
|
SERVICIOS |
|
DOCUMENTOS DE INTERÉS |
|
¿QUÉ ES EL PROCESAMIENTO AUDITIVO CENTRAL? Es la facultad del cerebro de reconocer e interpretar los estímulos sonoros. Los seres humanos oyen cuando la energía, que reconocemos como sonido, se desplaza a través del aire y nuestro oído la transforma en un impulso eléctrico que puede ser interpretado por el cerebro. El término “desorden”, en los desórdenes del procesamiento auditivo central, significa que algo está perjudicando el procesamiento o la interpretación de la información sonora. Las personas que sufren este tipo de desórdenes no tienen ningún problema físico que les afecte la audición, pero no pueden reconocer correctamente el lenguaje o interpretar el sonido medioambiental.
¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DEL PROCESAMIENTO AUDITIVO CENTRAL? La American Speech-Language-Hearing Association (ASHA), en 1996, propuso la siguiente definición: “Las funciones auditivas centrales son los mecanismos y procesos responsables de las siguientes conductas: localización y lateralización del sonido; discriminación auditiva; reconocimiento de patrones auditivos; reconocimiento de aspectos temporales de la audición cómo: resolución temporal, enmascaramiento temporal, integración temporal y ordenamiento secuencial y competencias auditivas con señales competitivas y degradadas”.
¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LOS PROBLEMAS DE PROCESAMIENTO AUDITIVO CENTRAL? Las alteraciones de la percepción auditiva tiene su origen en distintos factores, alguno de los cuales puede tener lugar durante el desarrollo fetal (infecciones o intoxicaciones durante el embarazo). Los factores de mayor incidencia en los niños son las infecciones en las vías respiratorias altas, otitis, procesos febriles, gripales, resfriados, etc. Cabe destacar, también, como agente precursor de trastornos de la percepción auditiva, tanto en niños como en adultos, el consumo de determinados fármacos como los antibióticos o el ácido acetil-salicílico. La exposición a ototóxicos como el mercurio, oro, aluminio... también alteran nuestra capacidad de percibir el sonido. Además de éstos, existen otros factores. Nuestro cerebro dispone de diferentes mecanismos para protegerse de las agresiones sonoras, tanto externas (producidas por el entorno acústico y que incluyen el contenido de los mensajes verbales) como internas (compuestas de nuestros pensamientos y reflexiones, en definitiva, nuestro lenguaje interno).
¿DÓNDE SE MANIFIESTAN ESTE TIPO DE DESÓRDENES? Estos déficit funcionales han sido observados en un amplia variedad de poblaciones clínicas que van desde los trastornos infantiles (autismo, déficit de atención, hiperactividad y T. G. D.), problemas de aprendizaje (dislexia, disfasia, retraso escolar, etc...), hasta los trastornos psiquiátricos (ansiedad, depresión, esquizofrenia), así como problemas neurológicos (alzheimer, parkinson), niños sordos y niños en adopción.
¿POR QUÉ ES DIFÍCIL DETECTAR LOS PROBLEMAS DE PROCESAMIENTO AUDITIVO CENTRAL? Para responder a esta pregunta es fácil recurrir al símil con otros sentidos para que se comprenda mejor de qué se habla y, tratándose del oído, qué mejor que la vista para comparar. Si alguien que usa gafas para leer este texto se las quita, es evidente que va a tener dificultades para seguir leyendo. Este hecho no nos puede llevar a pensar que está ciego. Si trasladamos esto al plano auditivo, ¿por qué necesariamente oímos bien o estamos sordos? Entre una vista perfecta y una ceguera profunda existen muchos grados de distorsión visual, por ejemplo: miopía, presbicia, astigmatismo, hipermetropía, estrabismo, vista cansada, ojo vago, etc.. que sin dejándonos en la ceguera, nos impiden tener una percepción exacta del medio ambiente visual. Es lógico, por la naturaleza de los estímulos visuales, que sea fácil, muy fácil, percatarse de estos problemas, y extremadamente difícil descubrir problemas de percepción auditiva. De hecho, a todos nos ha ocurrido alguna vez que alguien nos pregunte: ¿has visto eso? Cuando respondemos ¿qué?, la mayoría de veces eso sigue presente y podemos observarlo de nuevo. Cuando alguien nos pregunta: ¿has oído eso? y respondemos ¿qué? Eso ya no está. La mayoría de estímulos visuales son estáticos y podemos volver a ellos. El sonido es fugaz, se nos presenta para desaparecer después. Este hecho hace que sea muy difícil detectar problemas de percepción auditiva. Además, resulta extremadamente difícil comparar cómo dos personas oyen un mismo sonido.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?Los niños o personas con problemas de procesamiento auditivo central tienen una inteligencia y audición normales. Sin embargo, se observa:
¿POR QUÉ LA REEDUCACIÓN AUDITIVA PUEDE ABORDAR PROBLEMAS TAN DISTINTOS? El sistema auditivo es uno de los órganos sensoriales filogenéticamente más antiguos. Sus receptores disponen de un número de células relativamente pequeño para ejercer su función. Por ejemplo, ante los 100.000.000 de fotorreceptores del ojo, el oído dispone de alrededor de 20.000 células cilíadas para transmitir al cerebro la información sonora. Este hecho hace que a lo largo de la ruta auditiva nuestro cerebro deba analizar la señal en numerosas ocasiones para detectar sus rasgos físicos e interpretar, finalmente, su significado. Este análisis de la señal se lleva a cabo en numerosos núcleos de relevo, a lo largo de la ruta auditiva, que se hallan a nivel tronco encefálico, sistema límbico y corteza. Según qué núcleos de relevo operen deficientemente, las manifestaciones pueden ser de índole muy variada. Los problemas en la formación reticular del tronco encefálico originarán conductas relacionadas con el autismo y los TGD. Si la respuesta deficiente se origina a nivel de sitema límbico, los PPAC cursarán con problemas emocionales, principalmente ansiedad, agresividad y depresión. Cuando el análisis cortical del sonido no es adecuado, aparecerán problemas de aprendizaje, de lenguaje y déficits de atención, memoria y concentración. |